El Ejército de Nigeria expulsa a los radicales islamistas de su feudo
Boko Haram, cuyo significado es “la educación está prohibida”, persigue la imposición en el país de la sharia, o ley islámica, y se opone a que en Nigeria haya un sistema educativo de corte occidental.
Según dónde se mire, el nombre puede significar “libro prohibido”, “la cultura occidental es un pecado” (“boku” es la adaptación de “book”). Tienen nombre de organización oculta de comic -o igual sólo me lo parece a mí-, pero son reales.
La primera ironía es que llegaron del Chad a Nigeria, se negaron a integrarse, sólo hablan árabe (salvo por el nombre de su organización), pero en sus 7 años de vida no han dejado de clamar (y matar) por la necesidad de implantar la Sharia en Nigeria.
La segunda, que hasta los propios musulmanes se desmarcan y los tachan de sanguinarios y niegan que tengan objetivos religiosos, sino políticos… o ninguno más allá de matar.
La noticia de las 300 muertes y contando en Nigeria no me habría llamado la atención si no hubiera sido por ese detalle. Sé que en verano y en Madrid rijo aún peor que en temperaturas sanas (no hace falta ser Detritus para que ocurra), pero me ha resultado chistosa la situación.
Hoy por hoy nadie considera que haya motivos religiosos en absolutamente ningún acontecimiento importante: el pringao de turno no comerá cerdo por religión; la retrasada del 5º se quedará 10 veces embarazada en 8 años del subnormal de su marido por religión. ¿Masacrar a decenas de personas? ¿Okupar una ciudad, un país? Seamos serios.
Pero nadie jamás, jamás, hace la distinción. En parte porque “religión” se tiene asumido como un eufemismo; en parte porque está feo criticar a la herramienta que al final domestica a la gente que podría pensar que te vas a meter tu nuevo régimen, tus diezmos, tu censura o tu prohibición de educación donde te quepan. Porque quizás es mal marketing que unos volados cristianos maten gays en Alabama u otros musulmanes maten policías o civiles en Nigeria, pero a la larga te asegura una clientela más dócil y entregada.
Y, por eso, ver en IslamOnline.net la afirmación de que “Educación Prohibida” (elijan su traducción favorita) no tiene objetivos “realmente religiosos” me ha hecho reír un poco y preguntarme cómo estará el patio.








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