Sábado completito (II): El cumple

Sospecho que éste va a ser un momento de los de “capulla, para dar envidia de las grasazas tan ricas que te meriendas, no escribas”; en mi descargo diré que no hay fotos de la comida en sí -estábamos demasiado ocupados comiendo como gorrinos- y que lo que sí que había es fotos de Miriam con el limoncillo y de Puck. No me puedo resistir…

Miriam, la toledana Señora de los Limoncillos, celebraba su cumple, así que tras la mani nos plantamos en casa de su novio (que diría que ha desplazado a la Embajada Segoviana como hogar del friki) a zamparnos un par de fondues, molestar a la vieja amargada que se molesta por unas risas y voces de jugar a un pseudo-Trivial un sábado a las 00:00 vecina y acosar al gato (¡pero lo iba buscando, señoría!).

La buena mujer nos regaló con lo que ya debería ser célebre: limoncillo. Obsérvese en la siguiente foto la cara de satisfacción de la orgullosa dueña de cajas y cajas de unos polvos mezcla de Tang y picapica llamados Crystal Light (o algo así).

A su lado se encuentra el brebaje finalizado: 5 litros de una bebida dulce y energética, refrescante, ¡recomendada para todas las edades! (Olvidad eso último, a ver si luego voy a acabar en la cárcel por incitar al consumo de alcohol a menores.) Los ingredientes son: esa garrafa de agua menos un litro, más una botella de ron blanco y los polvitos mágicos. *slurp*

Su misión era regar una fondue de queso (la normal de sobre de siempre con la innovación de un poco de Gouda: me apunto el truco para la próxima que hagamos porque estaba bien bueno) con el pan de chorizo que había hecho ella y otra de chocolate… que no pudimos acabarnos entre 8, señores, y eso que estaban Castillo, Iye (y yo, que también trago lo mío y más si se trata de chocolate). Qué vergüenza, cómo se nos van notando los años, porque otra explicación no le encuentro.

El único que nos hizo quemar un poco de la cantidad de grasaza que nos metimos al cuerpo fue el pequeño bastardillo conocido como Puck. Palabra que no he conocido un gato más parecido a un cachorro: como no haya alguien haciéndole mimos a cada momento, se pone todo nervioso y viene a por ellos. Y ronronea antes de que lo empieces a acariciar, aunque casi no te conozca. Yo quiero un bicho así cuando tenga mi propia casa, pero Miriam ha roto mis ilusiones castrándolo, así que como no lo clone voy lista.

Ni que decir tiene que, cuando llegó el momento de salir de casa de Marcos y pensar en llamar a los que estaban de fiesta de agua de valencia y croquetas… y moverme a algún sitio que no fuese mi cama a vegetar… y zzZzzz… Os hacéis una idea.

~ por nushh en 2006/04/26.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: