Nunca más, nunca más…

Esto es un autopost a mí mimma para recordarme que no debo, no debo.

Me voy a recordar lo que vine diciendo en mayo después del TIE 2006 en Burdeos, a ver si entro en razón.

Nos han vuelto a invitar; asombrosamente parece que vamos a aceptar. Y más asombroso aún, me lo estoy pensando.

A ver, que parece que no lo tengo claro.

Y:

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Tambores. Tambores. Tambores.


Y me dejé lo de despertarme con una cucarachas en la cara. Y las inundaciones. Y los vómitos. Y el riachuelo de meado que partía en dos el campamento. Y las mentiras cuando íbamos primeros, hasta el último día: “No, no, no vayáis al estadio, se han cancelado las pruebas de atletismo, quedaos en las carpas”, y nosotros a organización: “Pero ¿seguro? ¿No tenemos que ir? ¿No era la ceremonia de clausura ahí tras las pruebas?” “No, no, todo cancelado por la lluvia. No se puede hacer nada salvo esperar donde os haya pillado.”

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[Todos hacinados, esperando a que escampase para salir de las carpas. Y pensando que las pruebas se habían suspendido. Me parto. Ahora, claro.]

Y el día en que a uno del equipo de volley masculino se lo llevaron con quemaduras en los huevos porque la última moda era asaltar a quien fuese solo y arrancarle la ropa interior. Fue el momento de empezar a ir siempre en grupos hasta para hablar por el móvil.

Y la segunda noche, en la que varios de rugby estuvieron haciendo guardia en la puerta de la carpa para intentar evitar que se metieran las procesiones de borrachos con tambores. Y la última noche en la que el ser más asqueroso que he visto (no puedo jurarlo ya, pero no he visto a nadie con tan poco blanco de los ojos, con ojos tan negros, tan larguirucho y con un aliento más horrible) se me echó encima y casi acabo a hostias con él -menos mal que iban borrachos, que si no se podría haber liado y hubiera acabado con bastantes más moratones- y a gritos con gentuza que no sabe asumir su inferioridad. Y acabar teniendo que hacer caso a la gente e intentar pasar las últimas 10 horas con calma, lo cual significaba empezar por marcharme a la única zona un poco aislada (por aquello de estar en el puto centro de decenas de sacos y gente) y mirar cada cuerda suelta del techo para no pensar, no oír los tambores, los gritos y la pelea, que seguía, no cabrearme más, no meterme de nuevo, que podía haber acabado paliceada, claro (cómo me jode no medir 2m10 de puro músculo, de verdad).

Y con todo me lo estoy pensando.

¿Me he vuelto gilipollas? Pues también, sí, pero es que ya era una sentimental de mierda antes y cuando la gente adecuada me pregunta que si vamos esta vez… me toca la fibrilla imbécil. Y es que, al fin y al cabo, existieron las mañanas de siesteo post-partido, la salida por Burdeos-ciudad, las idas y vueltas a los partidos, las coñas de la tarde, las chorradas que surgían de la mezcla fiesta + rugby, los manteos (pa’ habernos matao), los conciertos rockabilly y el ambiente con los visitantes al TIE (oh, cielos, hay una esperanza para Francia: había gente decente que no era ninguna universidad e iba a los conciertos y era maja y simpática). Y de día todo era genial y el ambiente que se acabó respirando entre la gente de la UPM, aunque fuera por razones obvias.


[Helen sacando la foto; yo andaba por ahí detrás, tirada cual babilla dormitando al sol. Qué paz después de cada partido, tras una duchita en vestuarios que nadie usaba, con el solecito, una brisa y tooodo verde. Esa media horita de sueño al día te daba la vida, de verdad.]

Y el momento “Y vosotras, ¿no vais a participar en lo de tirar de la cuerda?”, la respuesta de alguien dle equipo (“Ay, no, es que ya nos hemos duchado…”) y la mirada que nos echamos las animalicas, Helen, Laura y yo, que bastó para no tener ni que hablarlo antes de salir disparadas a apuntarnos y a buscar a otras tres burras más. Y lo bien que me supo y la adrenalina que descargué ganando a base de tirones de pura mala hostia y gritos a la ballena obesa a la que ya habíamos pateado el culo en volley esa mañana. Tengo que conseguir esas fotos, joder.

[5/6 del equipo borrico del tug-of-war-teleco. Y ninguna llega al 1m70, señores…]


Burdeos by night.


[Parte del equipo, algunos animadores… porque no se dejaba a ningún equipo sin gritones, faltaría: no llevaríamos tambores y bocinas, pero pulmones sí y si no jugabas, ibas a ver a alguien.]

A veces me pongo tonta. Que si último año, que si… que si todo lo anterior. Pero cuando tengáis días con ese estrés, venís y me contáis si no os quedan secuelas como esta puñetera vena blanda.

Que no. Tambores. Gritos. Hedor. Mala hostia cuando pierden. Hostilidad. Vomitonas. Meado. Eso es lo que tengo que recordar, hostia.

~ por nushh en 2007/01/21.

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