De pre-resaca electoral

Porque la resaca gorda vendrá mañana y pasado. Y lo que nos queda con las alianzas que vendrán (espero).

Entre el viaje a Creta la semana pasada y mi propia vaguería antes (procrastinación, que queda mejor), no os he dado la lata con el tema de las elecciones, con que vayáis, con que penséis bien a quién votar. Tampoco he empezado a dar leña al mito del voto en blanco o al mito del voto útil (de mis temas favoritos para esos cafeses arreglando el mundo -o cagándome en él, es todo lo mismo-. Así que consentídmelo un poquito.

En las próximas líneas os será útil una frase que he aprendido en el viaje: suena a algo así como (no sé cómo se escribe) staargidiamu \   /. Notad las barritas: simbolizan un gesto similar con las manos extendidas hacia vuestra zona genital. En griego es un “Me la suda” y se traduce literalmente por “Me lo escribo en las pelotas”.

Ahora que estamos listos y tenemos la frasecita en mente, a lo que iba. Así, un poco suelto.

  • No entiendo por qué la gente ve su voto como un matrimonio de los de toda la vida. Si no encuentras el amor de tu vida no te casas. Tal y como yo lo veo, elijas algo o no, van a dirigirte y va a haber presupuestos que repartir. Votes o no, esos concejales y esos diputados se van a repartir. La pregunta es si tú quieres decidir quién va a hacerlo o vas a dejar que lo hagan otros que no se van a quedar en casa sin involucrarse.

  • Esto (llevado un poco más lejos y salpimentado con conversaciones con personas que, seguramente, no eran los mejores representantes de la vida inteligente en el mundo del abstencionismo) me lleva a oscilar entre el poco respeto y el desprecio más profundo (según el día, mis hormonas y el nivel de alcohol) por el que se queda en casa. Y algo parecido, aunque menos intenso, por el votante tan blanco como su mente. Y lo digo así y lo siento por los que os deis por aludidos si llego a ofenderos (por si no os bastaba con “Me la pela lo que digas”, para esto tenéis ahora la frasecita griega: lo podéis decir cuanto queráis; hasta podéis darle a la x de arriba a la derecha y todo).
  • Pongamos Fuenlabrada y Pozuelo.

    Los que tengáis familia en Pozuelo desde hace 20 años -caso de una compañera de trabajo que se irrita bastante cuando se toca el tema- diréis que también hay gente normal (i.e. no-pija); el resto de los madrileños (sobre todo los que hemos ido al colegio por allí cerca sin vivir allí ni de lejos) diremos que el pijerío de Pozuelo tiene tela. Es decir, es perfectamente lógico que allí el PP arrase, nos ha jodido mayo.

    Fuenlabrada es una zona de currantes de clase media-más-bien-baja (y que nadie se me ofenda, que mis abuelos vivieron allí varios años, no vayamos a ir de reyes del mambo a estas alturas). Curritos, curritos, vaya.

    Dicho esto, veamos esa participación: en Madrid (municipio), un 65%; en Pozuelo, un 72%; en Fuenlabrada, un 59% [fuente: El Páis, esta noche].

    Claramente, los de Fuenlabrada deben de estar tan sobrados en esta vida que se la pela lo que pase. Se la pelará que los hospitales que se están construyendo sean de explotación privada. Se la pelará lo que se haga con sus impuestos porque sus boyantes sueldos les deben de permitir todo tipo de servicios privados.

    Pónganme a caldo, si gustan, pero a mí me parece de subnormales. El mundo gira contigo o sin ti. Y las decisiones se toman contigo o sin ti, sólo que tú no puedes decir “No creo en el sistema, así que estoy fuera de él”. Puedes elegir no participar en la votación, pero no puedes elegir estar aislado de esta sociedad y las decisiones que se toman. No regeneras, te jodes. No naces enseñado, te jodes. No vuelas solo para ir a los sitios, te jodes. No tienes acceso libre y directo a cualquier producto, te jodes. No puedes imponer tus horarios y estilo de vida a una ciudad y sus bares, te jodes. No te basta con una concha que lleves a la espalda para dormir, te jodes. Sólo por eso, ya te afectan la decisiones de la gente a la que pasas de elegir.

    Así que no es una cuestión de casarte con un partido ni de ponerte su chapita como si significase algo. No es identificarse con todos sus militantes y formar un club de fans y ser felices, hosanna, hosanna-heh. Salir a votar es la responsabilidad (contigo mismo, por la cuenta que te trae) de buscar quién podrá defenderte mejor, con quién compartes más intereses o -si no os parece lo suficientemente radikal lo que digo- quién al menos usará lubricante.

Y, cuando haya dormido (que mi cama me echa de menos – y ya quisiera yo que fuera por orgías salvajes con réplicas de Angelinas, Belluccis, Wenhams y Leónidas por ahí), me meto con mi frase favorita: “Yo ej que passo, si ej que son todos iguales”*.

*Sí, sí, un día de éstos dejo de transcribir formas de hablar.

Kalinihta a todos.

~ por nushh en 2007/05/28.

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