Qué monos los recuerdos

Cuando se tienen rollos sentimentaloides que rayan en un buen síndrome de Diógenes, a veces ocurre que, en medio de una pre-obra en el dormitorio, aparecen objetos de lo más variopintos… y en estado curioso. Por ejemplo: rescatas del fondo de un rincón una cajita con… una piruleta.

Oh, qué mona la piruleta. Será un recuerdo de… pues ni puta idea. Porque es una piruleta roja de corazón de las de a 5 duros en cualquier sitio, de las que tomaba en buenas cantidades, así que no sé a quién me tiene que recordar – si es que estaba ahí por eso y no por olvido.

Vaya, mira, ¿qué tendrá la piruleta?

Éste, niños, es el aspecto de una piruleta Fiesta tras n años guardada acumulando polvo. Haced el favor de no dejaros ni una sin comer… o sin tirar. Pero que no duerma con vosotros. Yo no me he atrevido ni a quitarle el plástico para la foto, no fuese que algo saltase y protestase por el repentino exceso de luz o algo.

~ por nushh en 2008/02/06.

Una respuesta to “Qué monos los recuerdos”

  1. piruletas!!!!

    buf, si no fuera por ellas menuda época de exámenes!

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