Tres historias

Traigo recortes de tres historietas. Recomiendo leerlas enteras: dan miedo, tienen sus puntos de comedia, pero, eso sí, les falta un final.

  • Chonis: votarán en 4 años.

    Las chonis (inconfundibles: raya de ojos, móviles superguays, gafas fashion de sol, aire a la Juani, capacidad increíble para gritar) (…) apostadas por todo el trayecto, se tiran sobre el coche en marcha y golpean con el puño cerrado las ventanillas.

    Hay miedo tanto por el cristal como porque una de las chicas se resbale y acabe bajo las ruedas de cualquier coche.

    Santiago Carrillo, protagonista de un excelente documental, Último testigo: Carrillo, de Manuel Martín Cuenca, sobre su figura, firmó multitud de autógrafos: “Es que si está en la alfombra y le fotografían, es que este señor mayor debe de ser famoso”, confesaba Vanessa.

    Un cineasta español las llama las “gaviotas”: “Estás en la habitación, allá arriba, y de repente oyes gritos agudos, como si fueran gaviotas peleando por comida. Y son ellas, que gritan porque llega o se va alguien”.

  • Israel: reloaded.

    La Conferencia de Revisión sobre Racismo, Xenofobia y Otras formas de Intolerancia [boicoteada por] Israel, Canadá, EEUU, Italia, Australia, Holanda y Nueva Zelanda por considerar que es una cita de abierto carácter antisemita.

    El texto no hace ninguna alusión al conflicto en Oriente Medio, ni cita a Israel ni el sionismo, ni tan siquiera hace referencia a la situación de los territorios ocupados de Palestina.

    Hace ocho años, Israel abandonó la Conferencia de Durban después de haber sido tachado de “estado racista” por los países árabes y por algunas ONG, aunque el documento oficial no acusó a Tel Aviv pero sí mencionó el derecho de los palestinos a la autodeterminación.

    ¡Hasta hay fuegos artificiales!

  • Realeza: conservando las costumbres.

    Hafsa Amahzoun, la tía del rey Mohamed VI, y sus secuaces interceptaron (…) el camión de la petrolera Afriquia.

    Hafsa y sus hombres, provistos de palos y de armas blancas, la emprendieron contra los cristales de la gasolinera y la vajilla de un restaurante colindante que pertenece a la misma empresa.

    Labbak, el propietario de la gasolinera, instó a su esposa a huir de la trifulca y refugiarse en la comisaría más cercana. (…) Llegó a la comisaría, pero la alcanzaron antes de que entrase y empezaron a golpearla. “Logró por fin franquear la puerta y los policías se apresuraron en cerrarla, pero los fieles de la tía la derribaron al tiempo que rompían los cristales del edificio”.

    “Estamos ahora a la espera”, ironiza [Anouzla, director del periódico independiente Al Jarida al Oula], “de un comunicado [del palacio real] que anuncie que todos los miembros de la familia real, incluidos suegros, cuñados etcétera, están por encima de la ley y que está sólo se aplica a los débiles”.

Y ahora díganme, ¿qué final común se les ocurre?

Mi sugerencia es meter a los protagonistas en ese caos que es lo que queda de Somalia, llenarlo todo de cámaras y rodar una snuff Battle Royale. Para que sean productivos, digo.

~ por nushh en 2009/04/21.

2 comentarios to “Tres historias”

  1. offtopic: Regalito, que se que te gusta http://usemycomputer.com/indeximages/women/Jolene.Blalock/

    Esta bien la web esta…

  2. Mira tú por dónde, vaya regalazo😀 ¡Gracias!

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